Este músico independiente requería un espacio digital que funcionara como extensión de su estética sonora oscura. El reto era crear un entorno que no se clasificara en ningún género visual concreto.
Diseñé un espacio minimalista con tipografía monospace y espacio negativo extremo. La discografía se presenta en una interfaz de base near-black con identidad cromática mutable que cambia de temperatura sin anunciarse.
